miércoles, 20 de febrero de 2013

Primeras veces

Jelou!

La semana pasada fue mi primer curso intensivo de manejo de silla de ruedas uff uff! En el cual salí super moretoneada jajaja. Antes de mi lesión no me había puesto a pensar o reflexionar sobre la primera vez de las cosas que hacía. Tal vez porque la mayoría de las cosas básicas las aprendemos en los primeros años y no tenemos memoria de esas pequeñas e inmensas actividades. No conozco a nadie que me haya dicho "ah si recuerdo la primera vez que comí por mi cuenta, o cuando caminé por primera vez o cuando me lavé los dientes la primera vez". Antes no había tenido la oportunidad de pensar en las primeras veces pero ahora si la tengo porque es reaprender a hacer toooooodo y cuando digo todo es toooooooodooooo jajaja. Unas han sido muy traumantes, otras intensas y otras placenteras. Las mas impactantes hasta el momento han sido las siguientes.

Primer levantamiento
Uff, mega horrible y lo recuerdo muy bien. Era sábado por la mañana y ya llevaba casi dos meses acostada. Me mantenían acostada por diversas razones pero la principal era que mi cuello sanara y las cervicales sellaran para sostener mi cabeza. me movían en bloque, es decir, entre tres personas me levantaban y me giraban, una de ellas solo se enfocaba en el cuello. Que delicado fue ahora que lo pienso. Si me movían poquito todo me daba vueltas y era un bajón de presión horrible, sentía que me desmayaba.

Bueno regresando a la primera vez que me senté. Entre mi enfermera y mis papas me movieron al sillón de mi cuarto. Fue la primera vez que me levantaban y era como levitar. No tengo sensibilidad de mi pecho para abajo entonces si me tomaban por debajo de mi pecho pues obviamente no lo sentía y me sentía completamente insegura. Solo sentí ardor y una inestabilidad horrible. Era de trapo, no podía sostenerme para nada, absolutamente nada.

En el sillón solo duré como 3 minutos ya que mis pies ardían, mi cabeza me daba vueltas, se bajó la presión y era tan incomodo y doloroso que pedí a gritos que me regresaran a la cama. Ahora sé que fue el cambio de posición y a que mi cerebro no podía comunicarse con mi sistema circulatorio y decirle que regresara la sangre para el corazón. Pero poco a poco conforme pasaron los días y semanas y ahora meses ya no aguanto estar acostada! Me desespera tanto que ya me quiero andar moviendo para arriba y para abajo. Y eso es bueno. Me siento libre. Me muevo a cualquier lado a mi ritmo (actualmente muy lento) pero sé que pronto me moveré mas rápido y el primer levantamiento será algo tan lejano en el tiempo.

Primer lavado de dientes
Ahhhh mi primer lavado de dientes! Esto fue lo primero que pude hacer por mi misma jeje. Muy mala técnica al principio pero después de que todos me lavaran los dientes a su forma uff fue un gran logro. Cada persona tiene su muuuuuuy peculiar forma de lavarse los dientes. Solamente uno mismo sabe como hacerlo o al menos de la manera en que nos agrada, ya que unos le ponen mucha pasta y otros muy poca, otros tallan muy fuerte, otros ni tallan, otros solo tallan los dientes de adelante y otros ni saben como lavar la lengua. Uff es todo un ¡arte! Esto lo logré hacer al mes y medio cuando ya pude mover mis muñecas. Las movía pésimamente pero al menos podía lavarme los dientes. :)

Primer correo
El primer correo que envié fue de un solo enunciado que decía "estoy escribiendote esto yo sola y me he tardado 45 minutos" jajajaja siiiiiii 45 laaaaaargos minutos. Durante mucho tiempo no pude escribir en la computadora (a la fecha sigo sin poder escribir bien y tampoco me sale bien mi firma pero sigo practicando ya que escribo con movimiento de hombro y muñeca). No podía coordinar ni tener fuerza ni para sostener mis muñecas mucho menos mis dedos.

El primer correo lo escribí en el ipad y solamente con mi nudillo del meñique. Tardé tanto pero fue muy gratificante. El poder mandar un correo fue el volver a tener un poco de privacidad ya que todo, absolutamente tooooodo era escrito a través de terceros. Fue muy liberador y aunque fui muy lenta no me importaba y ahora escribo mas rápido que mi hermana jajaja


Primera salida
La primera vez que salí fui al cine con un excelente amigo que ha estado ahí desde el inicio. Siempre me ha echado porras y me ha empujado a salir y no encerrarme. Me había insistido ya unas cuantas veces para salir pero me sentía tan insegura que siempre decía que no.

Pero gracias a su perseverancia por no decir terquedad al fin después de cuatro meses salí. Fue sumamente difícil salir y sentir a todos viéndome (tal vez ni me veían pero yo sentía todas las miradas sobre mi). Desde un inicio iba muy nerviosa, era la primera vez que me enfrentaría a la sociedad en silla de ruedas. Sería la primera vez que la nueva Gaby saldría y sería vista de diferente manera. Sería la primera vez en la que vería todo desde una altura de un metro y no sabía si estaba preparada. Yo seguía muy callada y aun me guardaba muchos sentimientos y pensamientos. Aun no aceptaba mi nueva condición, me sentía tan insegura y tan avergonzada.

Llegamos al cine y no quería que nadie me viera. En la fila de los boletos quería ocultarme pero ocultar una silla de ruedas no era fácil así que solo bajaba la cabeza. Entramos a la sala de cine y pensé que mi martirio había terminado pero nooooo. Mi primera silla de ruedas fue una silla de ruedas clínica. Para mi era solo una silla de ruedas. Ya después supe que hay sillas clínicas, de uso diario y deportivas. Hay un sin fin de variedades, colores y sabores. ¡Es como escoger un carro!

Regresando un poco al punto del cine. Pues mi primera silla era muy grande para el espacio designado en el cine. No cabía!! Me sentí como una mujer obesa de 150 kilos que no cabe en el asiento del avión! Me sentí uff terrible. Mi amigo le tuvo que quitar las patitas a la silla para asi cupiera y como soy algo corta (por no decir chaparra) pues intentó poner una bandeja de las palomitas en el suelo para que no quedaran colgando mis pies pero no funcionó.

Fue en ese momento que me frustré tanto que casi le pido a mi amigo que nos fuéramos. Sin embargo, no lo hice. Me quedé, vi a medias la película y aunque quisiera decir que amé la experiencia pues no. Mi amigo me quedaba muy lejos, no alcanzaba las palomitas, sentía que me iba hacia adelante, aunque trataba de girar no podía ver a mi amigo. En fin, no sabía que pensar o como actuar. Al final de la película, traté de estar tranquila con mi amigo, pero yo moría por regresar a mi casa a mi escondite. Quería llorar pero no sabía la razón real.

Ya llegando a mi casa me quedé pensando y analizando mis sentimientos e ideas sobre lo que había experimentado y llegué a la conclusión de que yo sola me estaba saboteando. Yo sola me estaba limitando al no aceptar mi nueva posición. Sino lograba vencer ese miedo nunca podría formar parte nuevamente de la sociedad a la que había pertenecido 28 años y a la cual deseaba regresar.

Han pasado ya varios meses que veo todo a la altura de un metro y aunque siempre siento miradas sobre mi, honestamente ya no agacho la cabeza. Ya veo nuevamente a la gente a los ojos y hablo por mi misma. Inclusive ya vuelvo a disfrutar el ir al cine!

Tal vez su límite no sea un cambio de vida tan radical como el mío o tal vez sea mucho mas drástico, no lo sé. Lo que sí se es que no hay que sabotearnos ni ponernos límites de ningún tipo. Nadie debe hacer que bajemos la cabeza ni siquiera uno mismo.

Besos y dos cerezas

P.D. Iba a escribir mas "primeras veces" pero siento que ya ha sido un poco largo mi relato así que lo dejaré para otra ocasión.


6 comentarios:

  1. Bonjur Gaby:

    Leo con mucha alegría tu último post, entiendo lo importante que debe ser para ti cumplir estos retos, que te devuelven a tu vida social y a tu independencia. Yo no he tenido esa experiencia, puesto que mi vida siempre ha sido así, pero creo has conseguido metas importantes. Ciertamente la elección de una silla adecuada a veces no es sencilla, pero con la ayuda de un terapeuta podrás encontrar, la mas conveniente a tu cuerpo y a tu movilidad, y la silla será pronto una extensión de tu cuerpo, donde encontrarás independencia y movilidad. Espero que pronto la encuentres y los moretones sean justificables.
    Reflexiono un poco sobre tu comentario, cito "Ser un factor de cambio fuerte en la sociedad...", me pregunto si yo he sido factor alguno, y si es así que he producido. Usualmente cuando pienso en la discapacidad, pienso en mi experiencia, y en el discurso que de ella, he creado. Yo nací en el seno de una familia donde ya existía una relación cercana con la discapacidad, mi abuela materna tuvo secuelas de polio, en ambas piernas y no podía caminar, usaba como yo una silla de ruedas, ella fue una mujer independiente, fuerte, severa, no le gustaba la conmiseración que a veces se siente. "Que no te llamen inválida, que no te digan que no puedes hasta que te hayas cansado de intentarlo", entonces la discapacidad no fué permitida en mi vida como un pretexto, se puede, se debe vivir; ahora tengo una sobrina de 12 años que también tiene discapacidad, al igual que yo congénita, mi hermana y yo hemos intentado darle ese mismo discurso, no digas no puedo, hasta que no lo hayas intentado. Lo primero que genere socialmente como idea, sobre la discapacidad, fue una dicotomía, discapacidad y pobreza, no se si te suceda, pero la relación que tu guardas con la discapacidad no es la misma, con la que defines la relación de los ajenos con la discapacidad, con "su" discapacidad y con "mi" discapacidad. Así pues la mayoría de las personas que veía con discapacidad en Francia, en Nice donde nací y crecí, eran personas pobres y que justificaban su pobreza con el hecho de tener discapacidad. Creo que esto fue una construcción equivocada, puesto que yo afirmaba que mientras no fuera pobre, no sería discapacitada. Hoy se que no soy discapacitada, no porque no sea pobre, sino porque soy una persona con discapacidad y la situación económica no pasa por ello, en mi caso particular, este es un discurso mucho más largo, quizá algún día lo profundice más para tí. Yo solo quería apuntalar el hecho, que todos generamos diferentes ideas sobre ella, y que ser un factor de cambio, como tu lo deseas, pasa por saber que queremos transmitir a la sociedad, cuando se pregunte, Qué es una persona con discapacidad?, como se adjetiva. En México el mayor contenido que se genera sobre el tema lo tiene Teletón, lo cual no es bueno porque, presenta a las personas con discapacidad como, seres necesitados de la caridad. Y eso como tu puedes comprenderlo, no es cierto, se necesitan esos centros, cierto pero no a través de esa campaña, que perjudica la visión que se tiene de la discapacidad en México.

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  2. Yo creo que mi aporte ha sido, nunca usar mi discapacidad como pretexto, cuando me inscribí a la Universidad, nunca pensé que era necesario que existieran rampas, elevadores, cajones de estacionamiento adecuados, pensé en los planes de estudio, en donde quería yo estudiar, así mismo ha sucedido con el trabajo, la primera vez que dí clase, me asignaron un grupo en un tercer piso, sin elevador, entonces comencé a dar el curso en los jardines, en el comedor, en algún otro sitio, hasta que me reubicaron, no puedo subir, bueno la clase será abajo. Creo que ese ha sido mi aporte, no se si sea bueno o malo, que consecuencias tenga, nunca he visto mi vida como un milagro maravilloso, como esas historias de lágrimas y esfuerzos, mi vida fue sencilla, a los 6 años ya podía moverme sola en la silla, a los 18 podía usar el metro de la ciudad de México, he vivido sola, puedo hacer lo neces
    Otro aspecto que yo siempre he considerado importante, es que yo no soy solo una persona con discapacidad, he conocido personas que se presentan como "Actores con discapacidad", "Maestros con discapacidad", etc. Yo profesionalmente soy Filosofa, Creadora Plástica, Investigadora en Estética, y en ninguno de esos campos existe en mi, yo no digo soy "Filosofa con discapacidad", por ejemplo, yo soy mucho más que una persona con discapacidad, mi trabajo no depende de mis piernas, no depende de estar de pie, depende de mi intelecto, no de mi movilidad. He buscado y lo he conseguido, segura estoy, de que la gente que me conoce, no me conoce porque uso una silla de ruedas, sino por otras cualidades y méritos de mi vida y de mi trabajo, he preferido ser la chica de ojos azules, la hija que tocaba el piano, la madre de tres niñas y un varón, la Investigadora especialista en la Estética del Siglo XIX, que ser todo eso, pero con el adjetivo, la de la silla de ruedas, la que tiene discapacidad.
    Bueno es tiempo retirarme,
    Cuídate mucho y espero que esta retroalimentación te sea útil, tanto como lo es para mí
    Con Cariño
    Camila
    PD. Hoy usé otro dispositivo para hacer este texto, no sé si la ortografía sea la correcta porque la pantalla no es digamos, accesible, perdón.ario para vivir feliz, sin limitantes. Mi silla no me limita, al contrario sin ella mi movilidad sería muy reducida. Pero ese es mi discurso, mi experiencia, no debo imponerlo como la idea general, ni aún a mi sobrina pues ella no tiene la misma movilidad que yo, ni aún a ti.

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  3. Perdón pero creo que quedó horrible al intentar acomodarlo en 4,096 caracteres
    ah te dejo mi email y te lo reenvió como debió ser

    cmlesaux@live.com.mx

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  4. Yo creo que mi aporte ha sido, nunca usar mi discapacidad como pretexto, cuando me inscribí a la Universidad, nunca pensé que era necesario que existieran rampas, elevadores, cajones de estacionamiento adecuados, pensé en los planes de estudio, en donde quería yo estudiar, así mismo ha sucedido con el trabajo, la primera vez que dí clase, me asignaron un grupo en un tercer piso, sin elevador, entonces comencé a dar el curso en los jardines, en el comedor, en algún otro sitio, hasta que me reubicaron, no puedo subir, bueno la clase será abajo. Creo que ese ha sido mi aporte, no se si sea bueno o malo, que consecuencias tenga, nunca he visto mi vida como un milagro maravilloso, como esas historias de lágrimas y esfuerzos, mi vida fue sencilla, a los 6 años ya podía moverme sola en la silla, a los 18 podía usar el metro de la ciudad de México, he vivido sola, puedo hacer lo necesario para vivir feliz, sin limitantes. Mi silla no me limita, al contrario sin ella mi movilidad sería muy reducida. Pero ese es mi discurso, mi experiencia, no debo imponerlo como la idea general, ni aún a mi sobrina pues ella no tiene la misma movilidad que yo, ni aún a ti.

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    Respuestas
    1. Camila! Muchas gracias por tu mensaje tan motivador, te he mandado un correo.

      Saludos

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    2. Hola, no tienes que dar las gracias.

      Lamento informarte que no he recibido tu correo, te reitero mi email

      cmlesaux@live.com.mx

      Saludos

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